| Proyectos actuales en NEPAL: Kalam | The Direct Help Foundation |
The
Kalam Revolution
La Revolución del Lápiz - The
pencil Revolution
"Una parte de este proyecto está financiado por clientes de Caja de Navarra".
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The
Kalam Revolution, la revolución del lápiz nació
porque muchas personas y entidades se aprovechan de la ignorancia de las
gentes humildes, especialmente en el caso de las adopciones. A muchas
mujeres se les promete que sus hijos regresarán, lo cual nunca
sucede. Ellas no saben lo que firman, no tienen otra oportunidad de ayuda
que les permita permanecer con sus hijos.
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The Kalam Revolution, the pencil revolution, began because of people and organisations taking advantage of the ignorance of humble people, especially during the adoption process. Many women are promised that their children will actually return, which never happens. They cannot read the documents they are signing and they are in an impoverished situation which will not allow them to stay with their children. Many adopted children in Nepal have parents and family who are waiting for them. The Direct Help Foundation has to be strong in not accepting children with families, even though the adoption laws in Nepal consider these children orphans. Some families, conscious of the problem, have refused to adopt children with families. Other European organizations are working to return these children to their homes. The pencil revolution, The Kalam Revolution, gives us the opportunity to hear the testimonies of these women, who were told that their children would return. Most importantly, through the pencil revolution, they can read and understand what they have signed, and have opportunities to progress and defend themselves.
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Caminos
de progreso
Escribe: Carlos Torres… No se trata de sentar cátedra, ni de mostrar los resultados de un proceso acabado, porque "acabado" es un término antitético de "progreso", o de "desarrollo", pero después de haberos ido informando a lo largo de los diversos boletines mensuales acerca de las actividades de la Fundación en la zona rural, quizá ha llegado el momento de echar la mirada atrás y evaluar lo andado, de revisar por donde íbamos y por donde vamos, de sopesar y plantear nuevos caminos, nuevas direcciones, o quizá sólo se trate de descubrirlos cuando estos se nos van manifestando. 1ª
Paso- Creación Me sigue contando Toni que todo nació de su imposibilidad física, debido a una lumbalgia, de asistir a clases de nepalí en Thamel, por lo que contrató a un profesor para que viniera a la casa. Al planteárselo a las mujeres de la casa, las que trabajan aquí, que tampoco sabían leer y escribir en nepalí, se apuntaron a las clases. Gracias al apoyo económico de Adfisret se pudieron comprar los primeros materiales, libros y alimentos. Poco a poco se fue extendiendo la cosa, hasta reunir alrededor de veinte mujeres, e insisto en lo de mujeres, porque Toni fue de los primeros en darse de baja de la clase. Esos signos con pinta de dibujitos resultaban demasiado complicados. Al poco tiempo apareció el tema de las adopciones, y los casos en los que los padres firmaban papeles de renuncia a sus hijos sin saber exactamente lo que hacían, incapaces de entender lo que estaba escrito en el papel. Así, el proyecto se fue orientando hacia la alfabetización, especialmente de mujeres, que al menos adquirieran las habilidades de lectura y escritura necesarias para defenderse por sí mismas, y si daban a sus hijos, al menos fueran conscientes de lo que hacían. La primera clase de alfabetización para mujeres se realizó en una de las habitaciones de la planta baja de la casa en Dhalko, en Kumary 1. Con la apertura de nuevas casas en Bhaktapur y Katmandú, crecieron el número de grupos de mujeres que querían estudiar, y con la ayuda de voluntarios dispuestos a dar su tiempo, bien por la mañana, bien por la tarde, estas clases pudieron empezar a funcionar. El objetivo entonces era simple, claro. Enseñarles a leer y escribir nepalí, así como algo de matemáticas. Esto les podría permitir manejarse en pequeños comercios, o poder dedicarse a la costura con el conocimiento de las matemáticas adquirido. Basten estos dos como ejemplos. Asistir a las clases de alfabetización suponía para las alumnas, todas mujeres adultas con responsabilidades en sus casas, dedicar un tiempo a algo que les restaba posibilidades, al menos de forma inmediata, de conseguir dinero para su familia, así que se les proporcionaban algunos ticket para comprar comida en la Fundación, fuesen lentejas, arroz, etc.… Estos vales se otorgaban en función de las clases asistidas. Indudablemente esto suponía una motivación extra para asistir a las clases, pero ¿hasta que punto no la única?, además del coste que añadía a su mantenimiento. De este modo, al cabo de un tiempo, se suprimieron los incentivos económicos, y algunas mujeres dejaron de acudir, otras no, la mayoría, y con ellas se siguieron las clases. Ahora se estaba seguro de que toda mujer que sacaba una hora y media de su tiempo diario para estudiar, lo hacía única y exclusivamente por esta razón. Uno de los días en que Indra había bajado desde Darapani a Katmandú, descubrió el grupo de mujeres estudiando en la casa, y como buen vecino de su pueblo, se preguntó, "¿por qué no en Darapani?", así que en su casa, entre el lugar del fuego y los animales, al anochecer, y con su hija Kalpana y su sobrino Manu como profesores, empezaron las clases en la zona rural. Luego llegaría la construcción de la escuela junto a la casa de Indra, que otorgaba un lugar adecuado, más amplio y mucho mejor iluminado, para las clases nocturnas, ofreciendo además la posibilidad de utilizarla para que los niños apoyados por la Fundación pudieran hacer sus tareas escolares y estudiar los sábados. En esta primera fase del desarrollo del "Kalam revolution" se habían sentado las bases del programa de alfabetización de mujeres, tanto en Katmandú como en Darapani, enfatizándose la necesidad de aprender a leer y escribir en Nepalí. 2ª Paso- Consolidación y extensión La demanda comenzó a crecer exponencialmente. En Katmandú se iniciaron tres grupos en la Kumary 4, mientras se ponía en marcha algún grupo de inglés, como enseñanza de continuación al primer grupo que terminó el curso de nepalí. Pero a la vez, desde otras áreas de la ciudad, acudían voluntarios demandando la necesidad de apoyar las clases en su zona. Conseguían algún pequeño local que alguien prestaba, o que no utilizaban durante el día, y allí se arrebujaban las mujeres… y cuatro, y cinco… y nueve clases… el número de alumnas se iba disparando. La Fundación se limitaba a proporcionar los libros de texto, a su vez procedentes de un macroacuerdo UNICEF-Banco Mundial-Gobierno de Nepal, que había que solicitar con anticipación, lo cual no significaba que fueran suministrados en la cantidad requerida. Asimismo, y gracias al apoyo de Mava Real, se proporcionaban los cuadernos, lápices, gomas, sacapuntas,… en general todo el material consumible. Con la pizarra, tizas y algunos pósteres, aquellas habitaciones empezaban a recordar el aspecto de una escuela. Los voluntarios se encargaban de todo lo demás. En la zona rural, tras un primer año de funcionamiento de las clases, y con Kalpana y Manu ahora ya estudiando en la universidad de Katmandú, apareció la segunda generación de voluntarios con Bimala, hermana de Kalpana, y Parvati. Resulta interesante comprobar hasta que punto, y sobre todo a partir de la experiencia en Darapani, este proyecto desde muy pronto se convirtió en un movimiento con su propia fuerza intrínseca, al que la Fundación no hacía más que apoyar. ¿Dónde mejor que en un colegio para fraguarse un programa educativo? Al principio sólo sabíamos que en los pueblos de alrededor de Darapani iban surgiendo nuevas clases de mujeres, con nuevos voluntarios dispuestos a impartirlas, todos ellos jóvenes, chicos y chicas, poniendo sus propias casas como escuelas, siguiendo el ejemplo de Indra, así que empezaron a funcionar otros cuatro grupos. Conocimos a estos voluntarios en Katmandú, antes de verlos en su entorno, haciéndoles fotos para los carnés (uf!, los carnés!, habría tantas cosas que contar!), teniendo reuniones para que conocieran a los otros voluntarios de la capital, pero cuál no sería mi sorpresa cuando, un brumoso día camino de Darapani, los vi aparecer a todos juntos (aunque no solos), siguiendo mi misma dirección, procedentes del colegio de secundaria, con sus uniformes azules. ¡Todos los voluntarios eran compañeros de clase!. Había sido en su propia clase donde el ejemplo de las voluntarias de Darapani había cundido. Así pues, TDHF estaba apoyando la educación en la zona rural a dos niveles. Por un lado mediante la esponsorización directa de niñas y niños que permitía que estos pudieran asistir a la escuela pública. Por otra parte, a través de la alfabetización de mujeres… ¿pero sólo mujeres?... en realidad no. El efecto expansivo de la escuela rural, también alcanzó a muchos hombres, a pesar de su inicial reticencia, de tal modo que estas clases poco a poco iban convirtiéndose en auténticos centros de reunión del grueso de la comunidad. Es obligado mencionar que, sin embargo, este efecto de mezcolanza de géneros no se ha dado con igual ímpetu en todas las clases, ya que son demasiados los condicionantes locales, de cada comunidad en concreto, los que entran en juego. Pronto se hizo evidente que la alfabetización era la llave de entrada, pero una vez las mujeres estaban dentro de la clase, las posibilidades de enseñanza eran enormes. Extender el programa al aprendizaje de una sanidad e higiene básica, a educación para la igualdad, o al menos la reducción de diferencias, a la planificación familiar, especialmente preocupante en el mundo rural, etc.…comenzaron a mostrarse como posibilidades realistas. Asimismo se hacía necesario buscar un modo de afianzar los conocimientos adquiridos de Nepalí, e intentar hacerlo de un modo entretenido, lo que dio pie al nacimiento de las bibliotecas rurales. Se compraron "sets" de libros con distintos grados de dificultad, desde cuentos infantiles con apenas unas palabras en grande acompañando un dibujo a página completa, hasta unas pocas novelitas, todas ellas en Nepalí. Los voluntarios se encargaban de ser los depositarios de los libros, llevando el registro de préstamo. Un libro, una estudiante, una semana. Los viernes cambio. Los "sets" de libros eran distintos entre sí, lo cual permitiría, una vez leídos todos en la clase de un pueblo, realizar intercambios entre pueblos. La procedencia del dinero para financiar las bibliotecas rurales no puede ser más conmovedor, pues en principio era un dinero inicialmente destinado para el entierro de unos familiares de unos amigos italianos de la Fundación, pero prefirieron donar la parte "no necesaria" de ese dinero a un proyecto en Nepal. A su vez, además de la zona de influencia de Darapani, se iniciaban clases en otras dos zonas geográficamente más ó menos alejadas. Una de ellas en Katike, donde se instaló un pequeña Kumary house con algunos niños, y que servía de centro de referencia para tres grupos en sus respectivo pueblos, y el otro en Baseri, donde la Fundación estaba apoyando toda una escuela, con sus 115 niños, para que esta pudiera seguir funcionando. El rango y características de los voluntarios se diversificaba, Ahora además de estudiantes, teníamos también trabajadores que dedicaban parte de su tiempo libre a enseñar, e incluso un Lama. Se hacía evidente que el desarrollo efectivo de una comunidad venía dado por el fortalecimiento de tres aspectos fundamentales, a saber: 1- Educación, especialmente con la escolarización de todos los niños, al menos hasta cumplir el ciclo de primaria, pero sin olvidar la educación de adultos 2- Sanidad, centrada en la prevención de malos hábitos, y el establecimiento de puestos de salud básicos, en los que miembros de la comunidad, por tanto residentes, pero no profesionales, adquirieran los conocimientos necesarios para poder prestar atención de primeros auxilios. 3- Desarrollo productivo, sea a través de un uso más efectivo de los campos de labranza, o la inclusión de nuevos más rentables cultivos, o el establecimiento de cooperativas, o un mayor desarrollo de la ganadería, o… en definitiva, buscar el modo de promover el desarrollo de la comunidad por sí misma, sin necesidad de que dependan en tan gran medida de un gobierno que se excusa en el costo creciente de la guerra contra los maoístas para justificar la práctica paralización de inversiones en la zona rural, o de la ayuda de organizaciones no gubernamentales, sean extranjeras o nacionales. La primera pata del trípode estaba más o menos cubierta. La segunda, la sanitaria, gracias al apoyo de Prodemon, que ha proporcionado los materiales para los puestos básicos de salud, está en camino. Pero aún quedaba la tercera. ¿Cómo mejorar el desarrollo económico de la zona?. Esta sin duda era una de las grandes tareas que quedaban pendientes 3ª Paso. Autosostenimiento: "El comité de las cabras" La idea nació casi por casualidad. Hace unos meses, tras la celebración de los exámenes en el área de Darapani, se entregaron una serie de premios a las mujeres que mejor resultados obtuvieron, fruto del esfuerzo de todo el año. Estos premios no buscaban ser meros adornos, sino una auténtica contribución a la economía familiar, así que se entregaron… ¡cabras!. Y en dos mentes, las de Toni e Indra, casi al mismo tiempo, sin que hubiera palabras de por medio, surgió la misma idea. ¿Por qué no proporcionar cabras a la gente más necesitada? Así nació lo que Toni ha dado en llamar, "El comité de las cabras". La idea básica es la siguiente. La comunidad local, la de un pueblo o un asentamiento, establecen un comité que será el encargado de dirigir el programa en su entorno. Este comité informará al pueblo de las condiciones, y decidirá a qué familias irán destinadas las cabras, por ser las que más lo necesitan. Una cabra por familia, con independencia de cualquier otro factor que pudiera afectar, al margen de la situación económica. Una vez decidido esto, la Fundación proporcionaría las cabras en el número solicitado, sin pedir nada a cambio y sin encargarse del control directo del reparto de las cabras, que correría a cargo del comité creado para tal misión en el pueblo. Una vez repartidas, existen diversos modos en que se puede desarrollar el proyecto. A petición de las dos comunidades (Darapani y Baseri), habrá dos pilotos diferentes, pudiéndose de este modo evaluar cuál de ellos es más efectivo. Darapani: En este caso el beneficiario de la cabra recibirá dos tercios de los beneficios derivados de su explotación (sea venta de leche o de carne), en tanto un tercio de ese beneficio tiene que entregarlo como contribución al comité. Este comité haría de depositario de los ingresos de la comunidad, y para la comunidad. El ingreso individual permitiría el desarrollo individual, y el tercio restante el comunitario. Baseri: En la otra opción, el beneficiario devuelve el importe del coste de la cabra, en 4-6 plazos a seis meses, dinero que es entregado a la comunidad, no a la Fundación. Este dinero comunal permitiría afrontar necesidades más o menos urgentes, así como garantizar un "Fondo" ante emergencias inesperadas. Como ejemplo de uso de este "fondo de emergencia" os cuento que hace unas semanas murió un bebé que tan solo contaba unos meses en Darapani, el cuarto hijo de una de las familias más pobres. Es su costumbre que acudan algunos Lamas para rezar por el niño, y reciban algunos donativos a cambio. Ante la carencia de recursos de la familia, la comunidad se hizo cargo del pago de estos donativos. Es este del fondo común un uso muy extendido entre pequeñas comunidades en la zona rural. El problema suele devenir de la dificultad de muchas familias para disponer de dinero y así contribuir, convirtiéndose en potenciales beneficiarios. Además de estos dos procedimientos descritos, hay algún otro en estudio, que implicaría una repoblación de cabras, aunque a pequeña escala, efectuándose el pago en cabras, no en dinero. Es importante señalar, o recordar, que los recursos de la Fundación no son ilimitados, muy al contrario, y para el desarrollo rural, amen de los niños con esponsor, existen muchos otros apoyados en su escolarización, aún en espera de encontrar alguna persona que esponsorice. Los medios para el sostenimiento de la ayuda a las comunidades rurales, provienen del beneficio obtenido de la venta de productos fabricados por la Fundación, principalmente los inciensos, así como las colaboraciones puntuales, necesarias, y muy agradecidas, de numerosos amigos y alguna empresa. Estas ayudas concretas, como por ejemplo la del grupo Tenkarola, ha permitido subir a los pueblos 250 chaquetas que ayuden a paliar el frío invierno. Numerosos amigos habéis traído ropa, medicinas, u otros bienes necesarios, que sin duda han mejorado las condiciones de vida de la zona, pero ahora se hace necesario dar el siguiente paso. De funcionar este sistema de financiación, la Fundación estaría dando un "dinero en especia a fondo perdido", convirtiéndose en beneficiarios tanto las familias más necesitadas, como la comunidad en su conjunto. De este modo, todas las familias podrían pagar la escuela de sus hijos, y la comunidad podría hacer frente al gasto, mínimo, que supone el mantenimiento de una escuela rural para adultos en los términos en que la Fundación apoya, con gastos prácticamente sólo en material, y el puesto básico de primeros auxilios, en el que como he indicado anteriormente, no habría profesionales, sino miembros de la comunidad formados para atención sanitaria muy básica. Asimismo podrían abordar mejoras prometidas y olvidadas por el gobierno referentes a baños públicos, canalización de agua, mejora en la red eléctrica, etc.… Nada de esto se puede hacer en un día, pero a medida que se vayan cubriendo las necesidades más básicas… Lo más importante es que sea la propia comunidad la que dirija y coordine todo, permaneciendo el papel de la Fundación en la sombra. No es importante que "The Direct Help Foundation" sea muy conocida, lo realmente importante es que ellos sean capaces de tirar adelante con "su" proyecto, porque como reza una de los últimos slogans preferidos de Toni, "La publicidad no abriga", así que se está suprimiendo la publicidad de la Fundación que antes aparecía en camisetas, chaquetas y carteras. A menudo es necesario exponerse a los beneficios de algo para valorar su verdadera importancia o necesidad. De este modo, la apertura de clases nocturnas supone la adquisición de conocimientos, pero también el estrechamiento de lazos entre los miembros de la comunidad. Una potencial fuente de ideas. Sólo si en el pueblo existe o se desarrolla una auténtico pensamiento comunitario, en el que se combine el crecimiento y desarrollo propio con el de la comunidad en su conjunto, alejado de hábitos nocivos como envidias o engaños para propio provecho, puede funcionar este sistema. El que la comunidad sea cohesionada a través de, en su mayoría, castas, en este caso (y creo que sólo en este caso), ayuda a que se comprometan los sentimientos de grupo más fácilmente que en aquellos casos en que hay una gran variabilidad. El objetivo último, por tanto, es que el último paso, el del desarrollo económico a través del comité de las cabras, permita a la comunidad mantener por si misma otras necesidades básicas, necesidades muy importantes, previamente cubiertas por agentes externos, en este caso la Fundación. Como decía al principio, aún estamos en el camino, sabiendo que las cosas nunca salen tal y como esperamos, pero a veces sucede que… sin que sepamos cómo… y de un modo totalmente distinto al supuesto… salen incluso mejor. Confiemos.
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